
Brixton es un barrio famoso también por las protestas callejeras -con molotov incluidas- bajo el gobierno de Margaret Thatcher, los clubes nocturnos, la vida cultural. Algunos lo llaman “el alma negra del Reino Unido”, el mismo lugar donde alguna vez vivieron Charles Chaplin, Vincent Van Gogh y David Bowie.
El mismo que recibió la visita de Nelson Mandela en 1996 y atrajo la atención del neo-nazi David Copeland quien detonó una bomba en 1999 afuera de un supermercado, justo donde estoy parada en este momento.
Caminar por sus calles es ver al orador que todos los días desde muy temprano nos recuerda, con la biblia en mano y a todo pulmón, que el día del juicio final llegará pronto. También al hombre que va a la biblioteca municipal a fotocopiar poemas.
Está también el que se viste siempre con el mismo poncho de colores, sombrero negro y una especie de báculo. Y el anciano ciclista de barba larga que lleva la casa a cuestas junto a dos parlantes gigantescos con música electrónica de los 70s.
También en este lugar se halla al mercado de “Electric Avenue” en donde se encuentran gran cantidad de migrantes que ofertan sus productos a los cuatro vientos con tiendas, restaurantes o salones de belleza.
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Muy interesante el Contexto, ahora comprendo mejor Guns of Brixton de The Clash