Científicos probaron que dos habitantes de un poblado actual de Alemania son descendientes de un hombre de las cavernas que vivió en la misma región hace 3.000 años. Los investigadores, científicos de la Universidad de Gotinga, compararon las muestras de ADN de los huesos de un esqueleto que se encontró en una cueva las montañas de Harz, en la región central de Alemania, con la de dos hombres de edad mediana del poblado próximo de Nienstedt.
En la cueva, parte de un laberinto de cavernas en las montañas de Harz, próxima a la ciudad de Osteroda, se encontraron 40 esqueletos paleolíticos, junto con elementos funerarios y rituales. Las agrestes cumbres, los valles neblinosos y los densos bosques de las montañas Harz son escenario de muchos de los cuentos y leyendas tradicionales alemanes compiladas por los hermanos Grimm en el siglo XIX.
Hasta hace poco, se pensaba que lo inhóspito del terreno había impedido toda habitación humana hasta cerca del año 1.000. Pero en 1980, los investigadores de Gotinga descubrieron 40 esqueletos en las cuevas. Las pruebas de carbono mostraron que los restos tenían 3.000 años de antigüedad. Algunos esqueletos estaban cubiertos con calcio, producto del goteo de agua que durante milenios formó también las estalactitas de las cuevas.
El calcio preservó la estructura molecular de los huesos, explicó la antropóloga Susanne Hummel en declaraciones que reproducen varios medios alemanes. En 2007, Hummel consiguió extraer material genético del hueso de la mandíbula y de los molares de los restos de un adulto.
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